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Revista de los Centros del Profesorado de Gran Canaria

nº 2  - Mayo   1999 

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  EDITORIAL

Daniel Goleman y José A. Marina le pusieron nombre: es muy preocupante la tendencia de las nuevas generaciones al aislamiento, la depresión, la ira, la falta dedisciplina, el nerviosismo, la ansiedad, la impulsividad y la agresividad. Será la depresión la enfermedad del siglo XXI, produciéndose también un aumento de las conductas adictivas.  Creíamos que no nos iba a tocar, que esas cosas solo pasaban en sociedades poco desarrolladas. Si acaso, podrían suceder en la sociedad norteamericana, tan violenta en si misma, tan desarraigada y tan racista, donde ya existen detectores de metales en las escuelas. O en la Francia radical, la de los camiones de frutas volcados en las fronteras, donde el Ministerio de Educación se planteó enviar al ejército a los centros de secundaria. Pero los fenómenos de violencia,el aumento alarmante de los casos de indisciplina graves, ponen de manifiesto el aterrizaje en nuestras aulas de la desestructuración social. Nos afectan y no sólo en sectores urbanos marginales, sinode una forma casi generalizada: en todos los lados cuecen habas.

El propio Marina, cuya abundante bibliografía apoya cualquier intento de reflexión sobre este tema afirma:" (Todos estos fenómenos) significan que tenemos grandes dificultades para resolver problemas que afectan seriamente a nuestra afectividad, a nuestra vida en convivencia, a nuestro bienestar personal, a las condiciones éticasde nuestra vida".

El caso es que estas , cosas ocurren en países desarrollados, democráticos, con una situación próspera ycon sistemas educativos generalizados. Como los pájaros canarios que los mineros asturianos bajaban a la mina en otro tiempo, y que les avisaban de la falta de oxígeno en a mina, hechos hay en nuestras escuelas de hoy que nos alertan de algo, tendremos que diagnosticar el qué. La revista Tamadaba se acerca, en su segundo número, a esta problemática instalada en la atmósfera de nuestras aulas como un anticiclón. Pero ¿de qué estamos hablando exactamente?. J.M.Moreno Olmedilla nos hacía reflexionar hace unos meses: ¿Se trata de desmotivación, de indisciplina, de disrupción en las aulas, de mal trato entre compañeros/as, de vandalismo, violencia física, acoso sexual, ...? Y es que no podemos meter todas lascuestiones en el mismo saco, cada una debe tener una respuesta diferente, educativa o no.

El valor de educar, aparte del título de una obra del filósofo vasco Fernando Savater, es el reto que se   nos plantea a los enseñantes. A   J.A. Marina, profesor de un Instituto de Secundaria no se le ocurre mejor tarea que la de educar afectivamente. La educación prosocial parece ser una buena salida: mejorar el clima del aula, resolver los conflictos dialogando y el desarrollo de la competencia social.

* Las referencias bibliográficas de los autores/as que nombramos las podrán encontrar en la sección de las lecturas recomendadas.

 

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