Carta a la
Revista del CEP:
Si Acerina hubiese querido salir en la
televisión, protagonizar un culebrón o copiar un libro y vender 100.000 ejemplares, no
sería un proyecto para la escuela.
En estos tiempos, igual que en otros,
donde los sueños están más lejos de la persona que de los intereses creados, el
profesorado se pregunta qué hacer para poder encontrar respuestas claras a preguntas
abstractas.
En un recorrido rápido por los
centros encontrarás a gente muy ocupada, envuelta en papeles y sumamente triste. La nueva
reforma educativa no parece aterrizar o hacerse entender en este caos y quienes creemos
que puede ayudarnos a resolver, andamos como vendedoras y vendedores de ungüentos
milagrosos.
El proyecto Acerina es un proyecto
LOGSE, pero si esto fuera poco, además es un proyecto COEDUCATIVO. Para quienes se
inician en el término, debemos aclarar que la coeducación consiste en trabajar con la
igualdad de oportunidades para ambos sexos, es decir, concienciar sobre las
discriminaciones por razón de sexo y trabajar por eliminarlas desde el ámbito educativo.
Ya no será difícil imaginar que
Acerina no es un proyecto sencillo y rápido de digerir. Necesita de un lento
"mastiqueo" para poder apreciar su delicado y sutil sabor. No es un proyecto
para que quede en lindos papeles encima de una mesa y ande solo, ni un aprendizaje
individualizado para llevarlo al aula "un día de éstos". Acerina cala en la
piel de quien se deja llevar por la enseñanza de valores últimamente tan necesitada en
el aula, de quienes creemos que la escuela hay que cambiarla de arriba abajo y de derecha
a izquierda, de quienes creemos que debemos empezar por valorar y respetar a todas cuantas
"personitas" pasan por nuestro lado y tratarlas y educarlas como personas libres
de estereotipos masculinos y femeninos que a fin de cuenta no nos dejan caminar sin tener
que encontrarnos con miles de impedimentos.
Requiere pues, de un recorrido
consciente y crítico por todo nuestro mundo educacional, investigando en todo momento
nuestras propias actitudes asumidas en un mundo androcéntrico y patriarcal.
Grandes gotas de su sabiduría han
caído en algunos centros de las islas y en personas que, desconocedoras de su existencia
han trabajado, investigado, reído, agotado, pero que con alegría han visto en sus
alrededores que los cambios se producen y se sienten.
No, Acerina no es una receta
mágica ante los malos momentos por los que atraviesa la escuela. Es sencillamente un
proyecto que genera, para muchas personas que así lo han expresado, esperanza, ilusión,
alegría, esfuerzo, dedicación. Personas que han cambiado su forma de encarar el trabajo,
dejando de enumerar la enorme lista de "cosas que no puedo hacer, porque no me deja
el tiempo, el sistema, la sociedad, las familias, los medios de comunicación, la
Consejería..." etc., para preguntarse "¿y qué puedo hacer?, ¿qué quiero
hacer?, ¿cómo hacerlo?.
Si "en estos días inciertos,
en que vivir es un arte" no dejas de hacerte innumerables preguntas sobre la
educación, no sería una pérdida de tiempo acercarte al lugar donde habita Acerina.
PROGRAMA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES DE AMBOS SEXOS
¿AÚN
NO SABES QUÉ ES COEDUCACIÓN?
Es un proceso intencionado de intervención a
través del cual se potencia el desarrollo de niñas y niños, mujeres y hombres,
partiendo de la realidad de dos sexos diferentes hacia un desarrollo personal y una
construcción social, de forma común y no enfrentados.
Supone la coexistencia de actitudes y
valores tradicionalmente considerados como de hombres y mujeres de tal forma que puedan
ser aceptados y asumidos por personas de cualquier sexo.
Va encaminada al desarrollo completo de
la personalidad sin las barreras del género, corrigiendo el sexismo cultural e
ideológico y la desigualdad social entre hombre y mujer.
No niega la existencia de rasgos que
determinan «lo masculino» y «lo femenino», sino que trata de desentrañar los
componentes sociales, antropológicos, históricos, etc. para tenerlos en cuenta, pero no
para inculcarlos de una forma dogmática y apriorística.
Supone una educación integral, y por lo
tanto integradora, que no oculta el mundo y la experiencia de las mujeres.
Cuestiona las formas de conocimiento
socialmente dominantes.
Requiere la práctica de lenguajes diversos,
abiertos a la comunicación interpersonal.
Supone y exige atención sobre los procesos de
la afectividad y la sexualidad.
Es una tarea que no se reduce al ámbito
de la enseñanza, pues pretende llegar a la transformación de las estructuras y de las
concepciones sociales que mantienen una clara situación discriminatoria.
Necesita la intervención de toda la comunidad
educativa.
Es una tarea global a la enseñanza, pues
implica un proceso por el que se pone en tela de juicio qué enseñamos, cómo enseñamos
y por qué enseñamos. No se trata de crear áreas nuevas, sino de tenerlos presente en
todas.
Educa para la crítica, la convivencia,
el compromiso, la creatividad y la justicia.
Es decir, educa para la Paz.
No es una repetición nombrar en
masculino y femenino cuando se representa a grupos mixtos. No duplicamos el lenguaje por
el hecho de decir niños y niñas o madres y padres, puesto que duplicar es hacer una
copia igual a otra y éste no es el caso.
Decir el ciudadano y la ciudadana, o la
ciudadana y el ciudadano no es una repetición. Como no es repetir decir amarillo, negro,
azul o verde. Cuando decimos los colores nos estamos refiriendo a todos ellos, de la misma
manera que cuando decimos la ciudadanía estamos nombrando al conjunto de los hombres y
las mujeres.
Una palabra no puede significar un algo o un todo
que es diferente de lo que nombra, y mujeres y hombres son diferentes. El conjunto de unas
y otros son las personas, pero la palabra «hombre» no representa a la mujer y se hace,
por tanto, necesario nombrarla también a ella.
La diferencia sexual está ya dada en el
mundo, no es el lenguaje quien la crea. Lo que debe hacer el lenguaje es, simplemente,
nombrarla, puesto que existe.
Si tenemos en cuenta que hombres y
mujeres tenemos el mismo derecho a ser y a existir, el hecho de no nombar esta diferencia,
es no respetar uno de los derechos fundamentales: el de la existencia y la representación
de esa existencia en el lenguaje.
Objetivo 2 del Plan Educativo Canario
para la Igualdad de Oportunidades de ambos sexos:
Acción 2. 1: Supervisar y estudiar los
libros de texto y otros materiales curriculares, recomendando que no sean usados si no
respetan el principio de Igualdad de Oportunidades entre los sexos, en aspectos tales
como:
- Lenguaje no sexista.
- Representación equilibrada de hombres y mujeres en textos e
iconografía.
- Representación de múltiples facetas de las actividades vinculadas
al mundo público y privado en ambos sexos.
- Presencia de diferentes formas de familias, relaciones y formas de
convivencia que reflejen igualdad y cooperación entre sus componentes.
- Incorporación de las contribuciones hechas por las mujeres en los
distintos campos del saber en cada cultura, espacio, civilización, época...
A partir del curso 1998-99 los miembros del
grupo Acerina de ECCA en Las Palmas de Gran Canaria nos hemos propuesto trabajar para que
nuestro centro:
Transmita un modelo cultural sin jerarquías entre
los sexos y valore las diferencias sin reforzar modelos de comportamiento sexista.
Adquiera un nuevo sistema de valores en el que se
universalicen los saberes femenimos y masculinos.
El profesorado sea capaz de detectar situaciones
sexistas en el entorno de trabajo.
Ante las situaciones sexistas detectadas seamos
capaces de plantear alternativas para cambiarlas por una relación más justa.
Nuestro grupo tiene el convencimiento de que
es necesario transmitir estas necesidades al resto de compañeras y compañeros
Nos pareció oportuno realizar un análisis de
algunos de los materiales que actualmente se producen en nuestro centro y ofrecer los
resultados obtenidos aprovechando la única reunión anual de todo el personal del centro.
Nuestro análisis se centró en:
Detectar el sexismo: en el lenguaje, en las imágenes, en la
invisibilidad de las mujeres.
El tratamiento de la afectividad.
El tratamiento de la competitividad.