En un momento que cada vez entiende
menos de diálogos y de afectos, en el que corremos el riesgo de olvidar las buenas y
sanas palabras que confortan el corazón e inventan juegos malabares en nuestra fantasía,
se hace necesario construir un puente mágico que las rescate del olvido.
¿Recuerdas?... Sentarte a escuchar relatos, canciones,
cuentos... y descubrir que existen otros mundos con personajes fantásticos: ogros, hadas,
piratas, dragones, cuando apenas sabías leer y no eras más que unos ojos asombrados ante
el mundo de las mágicas palabras. Entonces, aquellas y aquellos narradores eran los magos
increíbles que hacían realidad el mundo de los sueños, de cuya mano viajabas confiado
hacia el País de las Maravillas. Y tu cabeza se fundía con tu corazón; tan seguro
estabas de que el amor y los cuentos tenían la misma procedencia.
El origen de las cosas siempre está en lo
más sencillo. La construcción del puente está en la infancia y en la relación a tres
de familia, niños e historias.
Todos sabemos cómo se ha ido perdiendo el sano arte
de contar y leer historias. Las causas son diversas: la comercialización de nuestras
vidas, el exceso de horas frente al televisor, el mal uso de las nuevas tecnologías, una
sociedad en la que privan los ocios pasivos y visuales, la falta de tiempo para disfrutar
de los hijos, la prisa loca para llegar no se sabe dónde... Ante este panorama
desalentador podemos tirar la toalla y lamentarnos de que la realidad no sea otra, o
podemos intentar darle una respuesta desde lo sencillo: el origen de las cosas. Mediante
el trabajo compartido entre la escuela y la familia se puede intentar encauzar o descubrir
el perdido diálogo de padres e hijos en torno a la lectura.
El beneficio irá más allá: no sólo potenciaremos
el descubrimiento del placer por la lectura, sino que servirá para reinventar, de nuevo,
un espacio común de diálogo en el que los padres rescatarán la memoria olvidada, el
niño-la niña que fueron, y el antiguo placer de parar, hacerle novillos al tiempo.
Servirá para enraizar los afectos, para hacer cómplices a padres e hijos en la gran
aventura de la lectura. Servirá para un doble encuentro: el de la imaginación y la
infancia y el de padres-niños y niños-hijos.
Ante esta realidad, el Programa Lectura y
Biblioteca, entre sus líneas de actuación para este curso decide apostar por el origen
de las cosas v así hace del desarrollo y fomento del hábito lector desde las familias
uno de sus objetivos prioritarios. En esta línea de trabajo se abordan varias acciones:
- Un curso de formación del profesorado que pretende que, desde los
centros, se promueva la afición a la lectura en las familias, se ofrezca la posibilidad
de colaborar en actividades de fomento de hábitos lectores en casa y en la escuela,
ofrecerles pautas para formar una pequeña biblioteca familliar básica, orientaciones en
torno a la búsqueda de información en la realización de tareas escolares y
orientaciones de lecturas por etapas/edades y para los períodos vacacionales.
- Paralelamente se desarrollarán una serie de actividades de
sensibilización y difusión de información a través de las AMPAS, con contenidos
similares al curso de formación dirigido al profesorado.
Esta tarea puede parecer difícil, precisamente por
lo sencilla, pero nos desafía a apostar por lo que realmente merece la pena, aunque no
sea más que por poder volar de la mano de nuestros niños y niñas al mágico país que
creímos en el olvido: la infancia fabulada. Este punto de llegada es también punto de
partida, ya que aquí entendemos que comienza el camino en el que más fácilmente podrán
incorporarse otra serie de habilidades que permita una eficaz búsqueda y análisis
crítico de la amplia gama de posibilidades que nos ofrece nuestra sociedad de la
información en la que cada vez, precisamente por carecer de esas habilidades, estamos
más desinformados.