EDUCAR
ES UN EJEMPLO DE RESPETO
La educación significa
Conocimiento v el Conocimiento requiere cambios que ayuden a avanzar.
Cuando el educador tiene como objetivo educar de forma
integral y completa, conseguir no sólo guiarles, y compartir aprendizaje técnico, sino
también saber elegir y tomar decisiones sobre sus hábitos de comportamiento, se
encuentra con que el alumnado son personas con mentes cargadas de pensamientos
influenciados por su entorno (padres, profesores, amigos, situaciones, t.v.) Su modo de
pensar no siempre es el apropiado para desarrollar comportamientos de calidad, llenos de
interés. Ya que un pensamiento desagradable provoca sentimientos negativos: enfados,
tristezas, desgana...
A veces, al igual que los adultos se sienten
desmotivados, rebeldes, cansados, decepcionados... entonces comienzan a observar a los
demás v en sus actitudes nos muestran acusaciones, alborotos, celos, discusión,
diferentes formas de llamar la atención que muy a menudo son fuente de conflictos.
Lo más interesante, aún actualmente, es que
el aula, la escuela, para el niño es un lugar constante de aprendizaje; donde adquiera
modelos de actuación y desarrollo. Su modo de compartir, de relacionarse, serán sus
experiencias y estas le darán sentido y significado para el futuro.
Una de las responsabilidades que tenemos como
educadores, es buscar métodos para que los niños y las niñas se vayan encontrando a si
mismos y construyan de forma positiva su verdadera personalidad. Hacerles sentir lo
gratificante que es tener una actitud positiva ante situaciones de dificultad, actitudes
solidarias y que fomenten respeto para ellos mismo y los demás.
Una de las estrategias es el RECONOCIMIENTO 0
ALABANZA en el sentido de valores y apreciar las situaciones y las personas a partir de
sus actitudes.
Podemos afirmar, que si el alumno no logra
llamar la atención haciendo algo positivo, intentará llamarla negativamente, después de
un corto tiempo, ese comportamiento negativo aumenta. Los niños y las niñas se esfuerzan
por mejorar las facetas donde reciben afecto, apoyo, reconocimiento, porque entre otras
cosas es una muestra de respeto y consideración.
El respeto es un reforzador positivo. Si se alaba un comportamiento en particular, ese
comportamiento incrementa.
Aspectos a tener en cuenta
en lo cotidiano
Para que
este lenguaje del reconocimiento o alabanza sea efectivo se tendría que tener en cuenta:
Que el niño lo crea: Que sienta
que es sincero y lo acepte.
Que sea específico y seguido de una
cualidad que le desarrolle valores:
Propia
para su edad, que se le reconozca su esfuerzo. Por ejemplo: "Me gustó que fueras
capaz de no enfadarte". Eso fue coger una buena alternativa. Con alumnos mayores, la
reflexión continuaría a modo de diálogo: ¿ Sabes ? Así trabajamos el valor de... y a
su respuesta se podría añadir todo aquello que lo complementara.
El reconocimiento; la alabanza deja un
sentimiento positivo dentro de la persona que lo recibe:
Que genere ese
sentimiento, no terminarla o hacer comentarios que haga la alabanza negativa. Algunas
"coletillas" que a veces ponemos a estas frases, rompen el proceso de
reconocimiento, como por ejemplo ante la frase siguiente: "Hov has terminado a
tiempo, y seguimos... si lo hicieras todos los (lías así no serías tul
irresponsable..." Expresiones donde finalmente damos más fuerza a la negatividad
Cuando un nuevo comportamiento
empieza a emerger..
Aprovechar estas
ocasiones para dar fuerza y seguir reconociéndolo ayuda a que el comportamiento se
interiorice como un hábito, pero a menudo, gradualmente reducimos estas situaciones de
seguridad que siempre son necesarias de reconocer en su forma justa.
¿Sabemos esperar?
Esta
pregunta nos lleva a pensar en esta actitud de los adultos sobre resultados inmediatos,
pero no tenemos una "varita mágica" que haga milagros. La PACIENCIA hará que
el proceso se lleve a cabo y que el niño tome confianza y aprenda a comunicar sus
necesidades sin tener que llamar la atención adoptando posturas negativas.
¿Tornamos las decisiones
correctas?
DISCERNIR
correctamente nos evita cometer grandes errores, separar el oro de la plata. Enseñarles a
aprender de los errores, de las experiencias, de una forma natural. Los niños y las
niñas aprenden de los comportamientos de los adultos. Somos sus modelos y ejemplos, pues
siempre están observando y aprenden a valorarse a sí mismos por los ejemplos que se les
da.
¿Sabemos escuchar?
La atención
simulada no funciona, pues provoca reacciones. Necesitamos estar en disposición de
escuchar, que quiere decir estar desocupados; dando valor al presente, a lo que sucede y
al mismo tiempo desarrollar la capacidad de escuchar lo que nos están diciendo más allá
de las palabras o de las acciones para entender el verdadero significado de la demanda del
otro.
Este es el gran reto
de la comunicación en estos momentos de conflicto; poder oír lo que la persona nos
quiere decir con profundidad y poder desarrollar más allá de la trivialidad, la
comprensión de lo que sucede. El AMOR aumenta la comprensión de escuchar, de oír el
dolor que hay detrás de la rebeldía, el resentimiento que hay detrás del rechazo.
El tener buenos,
sentimientos hacia los demás (amor, paciencia, tolerancia...) ayudará al grupo de clase,
profesor incluido, a sentirse más satisfecho con su día a día.
Y al alumno a ser un adulto feliz y exitoso.
Margarita dos Santos Rodríguez
Programa educativo "Valores para vivir"
CEIP "Nicolás Aguiar"
Sta. María de Guía |